Se está terminando la temporada de ciclismo, tan sólo queda el mundial, hoy vamos a homenajear a una leyenda de este deporte, el italiano Fausto Coppi, que en el 2010 se han cumplido 50 años de su muerte. No es sólo éste el motivo por el que me he decidido por un mito del ciclismo, sino que, después de la polémica del Tour de Francia, y la imagen que están dando algunos ciclistas de la actualidad, bien merece la pena echar un vistazo atrás, y recordar cómo eran aquellos deportistas.
Fausto Copi, “il campeonísimo” ha tenido una vida, literalmente, de película, incluida su prematura muerte. 
Nacido en 1919, su primer trabajo fue de repartidor de un ultramarinos, montado en una bicicleta. En 1939 debuta en el ciclismo profesional. Pero aquellas carreteras, de arena compacta, y aquellas bicicletas, con rastrales en los pedales, y con su bolsita de herramientas en el sillín, cruzada en el cuerpo llevaban la cámara de repuesto, no tiene nada que ver con el ciclismo actual. Allí surgió la magia del ciclismo con hazañas épicas, casi al borde de lo sobrehumano, en donde la táctica común era atacar sin piedad, y si era desde el prinicipio mucho mejor.
El palmarés de Coppi es de lo mejor del ciclismo. Gana su primer Giro en 1940, con 20 años, se convierte en el ciclista más joven en conseguirlo, el record está todavía vigente. Esta carrera se la disputa y se la gana a su jefe de filas, Gino Bartali, a partir de aquí fueron grandes rivales, por supuesto no les cabía en la cabeza esperar uno por el otro. Eran totalmente diferentes, Bartali era extrovertido, ordenado, católico, sentimental y durante la guerra ayudó a judíos a escapar, murió en 2001 con 85 años. Coppi era introvertido, agnóstico, elegante, melancólico, tuvo diversos amoríos, reclutado para el frente africano fue hecho prisionero por los ingleses, murió a los 41 años.
La II Guerra Mundial le impidió tener el mejor historial ciclista, pues las competiciones fueron suspendidas desde 1940 hasta 1946. A pesar de esto consiguió ganar 5 giros y 2 tours.
   
Existe una etapa (Cunneo-Pinerolo) del Giro de Italia de 1949 que hay que comentar. En el recorrido de dicha etapa había que cruzar los míticos puertos de montaña de la Madeleine, Vars, Izoard, Montgenebre y Sestriere. Fausto Coppi decidió que había que atacar, no, no en los últimos kilómetros de la última ascensión, atacó cuando comenzaba el primer puerto del col de la Madeleine, se marchó, sin gps ni pinganillo, se hizo toda la etapa en solitario, y le sacó casi 12 minutos a Bartali.
Hay una foto muy famosa de estos dos grandes campeones, cuando ya militaban en equipos distintos, en donde Fausto le pasa una botella de agua a su “enemigo” Gino. Aunque eran rivales en la carretera, y tenían una forma distinta de ver la vida, siempre hubo un respeto mútuo.
Incluso su muerte, en 1960, es una leyenda. Oficialmente la partida de defunción indica fallecimiento a causa de la malaria. En un viaje a África, aprovechó la disputa de una carrera, para luego irse de cacería. Regresó a Italia y cayó enfermo, fue mal diagnosticado, como si tuviera gripe, mientras otros compañeros fueron tratados con quinina y salvados, él murió. La leyenda dice que en el continente africano le suministraron un misterioso veneno.

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