James Cleveland Owens (1913-1980), es una leyenda del atletismo mundial. Atleta estadounidense de origen afroamericano, es recordado por su actuación en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. En esa cita logró 4 medallas de oro, arrebatándoles la victoria a atletas blancos europeos, en los que Adolf Hitler tenía depositada su confianza, para que demostraran la superioridad de la raza aria. Estas Olimpiadas eran el mejor escaparate de Alemania hacia el exterior.

Owens fue conocido con el nombre de Jesse, cuando su profesor no entendió su acento cuando le dijo que se llamaba “J.C.”. Otro profesor, el de gimnasia, descubrió su forma de correr, cuando lo vió dando vueltas al campo de beisbol para no aburrirse, pues sus compañeros no le dejaban correr. Le dijo al joven Jesse: “Dentro de unos años serás el mejor atleta del mundo”.

Pero fue el 25 de mayo de 1935 cuando Jesse Owens saltó a la fama a nivel mundial. Un atleta negro, que trabajaba en una gasolinera batía en 45 minutos 4 records mundiales en una competición estatal, descansando entre 10 y 15 minutos entre cada prueba, 100 metros, salto de longitud, 220 yardas y 220 yardas vallas.

Owens en el podio de salto de longitud

Y en los Juegos Olímpicos de Berlín, 1936, se convierte en leyenda. Se hace con las medallas de oro en 100 metros lisos, salto de longitud, 200 metros y relevos 4×100. Tuvimos que esperar a 1984 para ver repetida semejante hazaña, fue en Los Ángeles, y lo logró otro portento del atletismo, Carl Lewis.

La historia dice que Hitler no aplaudía las medallas de Owens, pero sí la de los atletas blancos. Un miembro del comité olímpico le recomendó que aplaudiera a todos o a ninguno, el führer no aplaudió a nadie.
También se cuenta que abandonó el estadio para no saludar al atleta negro, en la recogida de la cuarta medalla.

Menos conocida es la historia del atleta negro a la vuelta a Estados Unidos.

«Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente».

El presidente Roosevelt estaba en período de re-elección, temía no contar con el apoyo de los estados del sur, en caso de rendir honores a un deportista negro. Owens comentó que fuera el presidente americano quien lo trató con brusquedad.

Jesse Owens, luego de abandonar el deporte, fumaba a diario. Murió de cáncer de pulmón a los 66 años, el 31 de marzo de 1980.