En los partidos de fútbol se ha visto de todo, pero lo sucedido en este partido sub-20 entre Ecuador y Chile es insólito. El jugador chileno Carrasco agarra el brazo de su adversario para estampárselo en su propia cara, con el deseo de que el árbitro pensara que se trataba de una agresión, y así, provocar la expulsión. Si ya teníamos bastante con los “piscinazos” en las áreas, esto ya es la vuelta de tuerca, el trabajo de los árbitros se hace cada día más difícil.