Dejan morir a un montañero

Los gendarmes marroquíes dejan morir a un montañero español después de que sufriera un accidente. Después de negarse a aceptar la ayuda del equipo de rescate de España.

La Gendarmería de Marruecos ha dejado morir a José Antonio Martínez, montañero español. Ya lo había declarado el único superviviente de los tres hombres que formaban la expedición, Juan Bolívar, en rueda de prensa, tras su llegada a España. Y también lo confirma un primer informe de la segunda autopsia realizada, ya en suelo español, que expecifica que las heridas del accidente no fueron la causa de la muerte. Solo hay que esperar al resultado de los análisis más específicos para saber si ha fallecido por ahogamiento o por hipotermia.

Dejan morir a un montañeroSe trataba de una expedición planeada durante meses, y llevada a cabo por tres hombres experimentados en montañismo. La foto superior muestra el lugar del accidente, en el sur del Gran Atlas, en el Cañón del Uandras. La foto inferior nos señala esquemáticamente donde se encontraba cada uno en el momento de la caída. Gustavo iba de primero, y ya había escalado unos 40 metros, le seguía José Antonio, y Juan estaba todavía abajo. Gustavo cae desde una altura considerable y fallece en el acto, José A. también sufre una caída, pero solo se fractura una pierna.

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Durante una semana Juan cuida del herido, esperando una ayuda que no daba llegado. España se ofrece para realizar el rescate, pero Marruecos se niega, comunican que ellos solos se bastan para realizar la operación. Incluso un equipo andaluz se presenta voluntario, pasando como turistas, pues se le niega su entrada oficial como equipo de rescate. El gobierno marroquí sigue rechazando la ayuda personal y material española.

El gran rescate marroquí fue la llegada a la parte alta de la sima de un par de gendarmes. Éstos, ni siquiera querían bajar, hicieron descender una camilla, atada a una cuerda, para que Juan colocara al herido en ella, y luego subirlo. Cuando éste se niega baja uno de ellos, instala a José Antonio en la camilla, y ordena al de arriba que lo suba a pulso. La camilla, con el ilusionado herido que estaba consciente y feliz de su regreso a casa, cae en una catarata. Era última hora de la tarde, y los marroquíes deciden dejarlo allí toda la noche. Al día siguiente seguirán con el rescate. Ya no hubo otro día para el montañero español, falleció durante la noche, después de gritar que se estaba ahogando.

El rescate de los cadáveres fue llevado a cabo por un equipo de la guardia civil española, que trabajó durante 26 horas ininterrumpidas para llevar a cabo su trabajo de forma exitosa.

Estamos ante un clamoroso homicidio, aunque sea involuntario, del gobierno de Marruecos, llevado a cabo por su gendarmería. Alguien debe pagar esta negligencia. De momento, la familia de José A. Martínez, policía nacional de 41 años, ya ha interpuesto una demanda judicial. También el club de espeleología al que pertenecían emprenderá acciones judiciales.

¿A qué espera el gobierno español para hacer algo?. Por lo menos que salga su presidente a realizar una dura crítica a Marruecos por todo lo sucedido. La prepotencia de este país de querer presumir de que podían realizar el rescate acabó en una muerte, ayudado por la pasividad, otra vez más, del gobierno de España.