Si el día de la final fue apoteósico, el día después fue fantástico. Impresionante el recibimiento que la ciudad de Madrid tuvo con los componentes de la selección de fútbol, aunque fue la capital la encargada de recibirlos, estoy seguro que en cualquier otro punto de la geografía española el trato hubiera sido el mismo. Se estima dos millones y medio de personas por las calles madrileñas, eran las que esperaban al autobús descapotable que llevaba a los campeones del mundo en la parte superior. Canciones, gritos y fiesta en general, con dos colores que primaban sobre el resto: rojo y gualda.

A media tarde fueron recibidos en el Palacio Real por el Rey de España, en el que vemos en la foto tomando en sus manos la copa del mundo, entre el seleccionador y el capitán del equipo. Fue un acto sencillo en el que también estuvieron presentes los Príncipes, que ya habían presenciado en Johannesburgo la gran final.

Más tarde se dirigieron al Palacio de la Moncloa, donde fueron recibidos por el Presidente del Gobierno, también estaban presentes trabajadores de la Moncloa y sus familiares. Habló Zapatero para dar gracias a este maravilloso equipo por poner el nombre de España en lo más alto a nivel futbolístico. También tomaron la palabra Del Bosque, Casillas e inesperadamente Iniesta, que cortado ante la situación, comentó: “Si lo sé, no marco el gol”.
La explanada del Rey estaba como nunca, con aficionado que llevaban esperando hasta 12 horas para ver de cerca a sus ídolos. Hubo música, los más destacados, David Bisbal, con el himno de la selección, y ¡como no!, nuestro Manolo Escobar para cantar su ¡Qué viva España!, aunque ya no está para estos acontecimientos, como se pudo ver cuando lo mantearon, metiéndolo en un aprieto.

El final de fiesta, que fue dirigida por Carlos Latre, se la reservaron para Pepe Reina, que hizo una presentación de sus compañeros uno a uno. Aquí la tenéis:
Y por último, destacar los titulares de la prensa internacional, que, por fin, se han rendido al fútbol español. Fútbol que ya estaba cansado de alcanzar altas cotas a nivel de clubes, pero que en el momento que entraba la selección nacional en juego había algo que fallaba. Muchos decían que era el alto número de jugadores extranjeros que militaban en la liga española, lo cual, impedía que futbolistas del país no tuvieran sitio para poder destacar. Se ha demostrado que aquí tienen cabida todos, y eso no es impedimento para tener un equipo grande y bueno, es decir el mejor del mundo.