El Barcelona empató 1-1 con el Real Madrid en el partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones consiguiendo así el pase a la gran final, con un marcador global de 3-1.

El Real Madrid salió muy valiente y con una gran convinción de que podía hacer la gesta de igualar el marcador. Pero poco a poco los del Barcelona fueron haciendo su juego y fueron controlando el partido, siendo al final del primer tiempo Íker Casillas el jugador blanco más destacado.
En la segunda parte la diferencia la marcó Iniesta, con un gran pase dejaba solo a Pedro frente al portero del Madrid que le hacía un gol en el minuto 54. Pero los blanco lejos de venirse abajo lograron realizar una gran jugada de Di María que asistiendo a Marcelo anotaba el empate definitivo.
Volvió la polémica, el árbitro se equivocó. En una jugada en la frontal del área del Barcelona Piqué derriba a C. Ronaldo, éste en su caída arrolla a Mascherano que corría en post de Higuaín que lanza a portería y marca gol. El colegiado pita falta, pero no la de Piqué, señala el derribo del argentino Mascherano. Un error, pero de ahí a la teoría de la conspiración que se quiere montar la plantilla merengue va un mundo, aunque como justificante y cortina de humo se su eliminación les está saliendo bastante bien.
 Karanka:
 “Mou tenía razón. Era imposible que pudiésemos pasar”.
Lo mejor de todo es que en este partido ganó el fútbol, que es lo que vimos. No se han visto faltas violentas ni teatro (casi) en las entradas de los contrarios con la intención de engañar al árbitro. También ha quedado claro que los jugadores del Real Madrid están muy por encima de su entrenador, que prácticamente los de dejó fuera de la final de la Champions con su planteamiento en el partido del Santiago Bernabéu. Multitud de gente  se estará pensando qué hubiera pasado si el Madrid hubiera jugado en su casa como lo ha hecho en la del rival.