El Real Madrid jugará su décima final

El Real Madrid ya está en una nueva final de la Liga ACB tras ganar los dos durísimos partidos en La Fonteta ante un Valencia Basket que ha vendido cara su piel y que ha demostrado que, si consigue mantener la base y añadir algo más interesante, puede ser candidato el año próximo.

Porque lo primero que hay que decir es que la eliminatoria ha sido preciosa. Cuatro encuentros disputados, jugados a vida o muerte, con intercambios de golpes de primer nivel y decididos por pequeños detalles, esos en los que el más fuerte suele salir victorioso. En este caso, es evidente que el Real Madrid tiene más talento y profundidad de banquillo. Creo sinceramente que la victoria madridista, a igualdad de sacrificio en ambos bandos, se ha cimentado en el talento descomunal de sus jugadores. Un equipo que acaba de ganar la Euroliga, que ganó la Copa del Rey y que ya está esperando al FC Barcelona en la final de la Liga ACB sumando su décima final consecutiva desde 2012-2013. Casi nada.

Aun así, el Valencia Basket no se amilanó. Salió convencido, concentrado, aguantando los arreones del rival y con un Dubljevic sublime. 24 puntos y 8 rebotes al final de un partido que no se le olvidará fácilmente. Hizo de todo y todo bien pero su equipo no pudo ganar. Porque el Real Madrid lo solventó con una gran actuación grupal. Todos sumaron, todos aportaron, nadie destacó por encima del otro en cuanto a números y cada uno tuvo su momento. De inicio fueron Ayón y Felipe los que peleaban y ganaban frente al tiro exterior de Guillem Vives. En el segundo cuarto, cambiaron las tornas. Carroll, Rudy y Nocioni martilleaban desde fuera mientras que Dubljevic comenzaba con su particular recital baloncestístico. Todo igualado hasta ese momento, 49-47 para los locales y un mundo por disputar en las apuestas de baloncesto: http://www.bet365.es/news/es/betting/baloncesto.

El tercer cuarto fue el decisivo del choque. Salió bien Valencia colocándose 55-49 llegando a la máxima diferencia del choque, pero entonces llegó la reacción madridista. Un parcial de 11-23 que terminó por desarbolar a un Valencia que vio cómo se le escapaban las opciones en una jugada de siete puntos con falta y técnica de un sobreexcitado Rafa Martínez y un triple de Llull que voló hasta la estratosfera. Al final de esa jugada, 57-63. Casi nada. Así, los blancos mantuvieron la ventaja en el último período con un buen KC Rivers y con Carroll y Nocioni apareciendo cuando se les requiere.

En definitiva, un marcador final de 84-90 que refleja mucho mejor el partido vivido en La Fonteta que el anterior. Mereció menos en el anterior pero Llull resolvió. Esta vez el equipo superó al rival en casi todas las facetas del juego, con especial atención al deporte. Ahora, el rival del Real Madrid será el FC Barcelona, que eliminó en semifinales al Unicaja. El conjunto de Xavi Pascual tuvo que llegar a un agónico quinto partido, en donde ganaron al conjunto malagueño por 77-74, gracias a un triple de “la bomba” Navarro en los últimos segundos.