Cuando aún no nos había pasado el cabreo de lo sucedido en Valencia en el GP de Europa de Fórmula 1, donde el coche de seguridad le da la victoria a Vettel, y la dirección de la carrera el segundo puesto a Hamilton, nos encontramos con unos octavos de final históricamente polémicos en un mismo día. 
En la jornada anterior se clasificó para cuartos de final Ghana al eliminar a Estados Unidos, por 2-1 en la prórroga, terminando así con el sueño americano, pero continuando el sueño africano. Con el mismo resultado Uruguay, con los dos goles de Luis Suárez, mandó para casa a Corea del Sur.
Pero, como decía, lo que vivimos hoy en un mundial de fútbol es histórico, dos tremendos errores arbitrales condicionaron dos partidos de octavos de final.

 En uno de los mejores partidos del mundial, y cuando el marcador reflejaba Alemania 2 – Inglaterra 1, Lampard lanza un impresionante tiro en el que el balón pega en el larguero, bota dentro de la portería (como se ve en la foto), vuelve a dar en el palo y sale despedido fuera. El gol claro (gol fantasma) no es dado por válido por el uruguayo Jorge Larrionda, al no ser asistido correctamente ni por su juez de línea, ni por el cuarto árbitro. Los alemanes metieron un par de goles más, y se perfilan como favoritos.

En el otro partido se enfrentaban Argentina y México por una plaza para cuartos. Los de México, después de perdonar tres claras ocasiones de gol, ven como la primera vez que tiran a puerta los argentinos, lo hacen en fuera de juego (como se ve en la foto), y el gol ilegal sube al marcador. En este caso el árbitro, Rosetti, tiene una conversación con su ayudante, el linier, y cuando todos daban por anulado el gol (se estaba viendo en las pantallas gigantes del estadio la jugada repetida), este tanto que no debía haber subido al marcador, sí lo hace. A continuación, con el equipo mexicano descentrado, y en un fallo de la defensa, Higuaín aprovecha para marcar, y seguir aspirando al pichichi. Tévez, autor del primer gol, consigue el segundo con un gran tiro desde 30 metros, pero aprovechándose para controlar la pelota de un rebote en un contrario. El mejor gol lo vimos del mejor jugador del partido, Chicharito Hernández, pero ya era el minuto 70 del partido.
Lamentable reacción de Heinze cuando estaba celebrando el segundo gol, cuando al girarse se golpea con una cámara y le devuelve el golpe. Solución, que los realizadores de la televisión evitaran que salieran imágenes de este elemento, ya verían que pronto volvían los buenos modales. (Secuencia animada del suceso).
Visto lo de hoy, creo que la tecnología debe entrar cuanto antes en el fútbol. No creo que acabe con el espíritu ni la magia de este deporte. En la NBA y NFL está bien presente, y el espectáculo no ha sido alterado. Incluso en el tenis, con el “ojo de halcón”, se están evitando errores que pueden alterar la carrera profesional de un deportista. Lo ocurrido con Inglaterra y México, se puede decir que es casi ridículo, con las imágenes de los goles en las pantallas viéndolo todo el estadio, y el árbitro tomando la decisión errónea. Pero la culpa no la tiene ni Rosetti, ni Larrionda, la tienen otros nombres propios, Blatter, Platini, es decir con letras mayúsculas la FIFA. Y es que todavía tengo en mente el gol anulado a España en el pasado mundial contra Corea.